Alberto, Cesar y yo afrontabamos este viaje con las ganas de un niño a la espera de los Reyes Magos, y con mucha motivación y en un buen estado de forma, con muchos proyectos en la cabeza.
Como yo era el único que conocía la zona, el primer día decidimos hacer un poco de rodaje por algunos clásicos y por varios sectores para que Cesar y Bertín conocieran el sitio y así hacer un poco la piel. Ese día nos levantamos bastante tarde cansados por el viaje (llegamos a Targa sobre las cuatro de la madrugada), así que la sesión fué corta.
El segundo día también con calma, puesto que la predicción metereológica que teníamos era bastante buena seguimos rodando un poco, pero yo me reservé bastante para aprovechar las últimas horas.
Al final del día fuimos a probar I Shot Sarkonazy, que pude resolver al segundo intento, uno para probar la salida y otro para encadenar. (No sé porque a veces hago estas cosas...).
Ya sin luz quise probar Psoas Hole y me sorprendí mucho, pues me vi con opciones de encadenar rápido, pero sin luz y después de estar todo el día para arriba y para abajo decidí ensayarlo un poco y dejarlo para otro día más descansado.
El tercer día descansamos, visitamos los sectores que quedaban por ver y ya por la tarde empezó a llover, asi que tocó relajarse y ver unos videos.
Al día siguiente el día amanació muy oscuro y decidimos ir a Font Romeu a enterarnos de la predicción meteorológica, y esta prometía unos cuantos días de diluvio por toda la zona, así que sin perder ni una hora decidimos que lo mejor era ir quitando quilometros al viaje y visitar las Rozas que erá la única zona de camino a casa en la que parecía que el tiempo nos dejaría escalar.
Ya cerca de Bilbao por fin dejó de diluviar pues tuvimos un viaje más que pasado por agua.
De madrugada llegamos a la antigua estación de Las Rozas, gracias a las indicaciones de Pepo y por la mañana después de hablar con Javi Meng para que nos contara lo que podiamos hacer por allí pudimos escalar toda la tarde, eso si, lloviendo y con la mayoría de los bloques mojados.
A la mañana siguiente el cielo estaba nublado y a las dos horas arrancó a llover a gusto para nuestra desesperación, pero aún había ganas y no nos dabamos por vencidos. Pensamos "en las Tuerces, con esos desplomes escalamos seguro". Así que rumbo a las Tuerces se pone a llover ahora si con ganas y llegando a Reinosa decidimos dar el viaje por imposible.
Al final, y después de rodar unos 2000 Km., dos días blokando en Targa, una tarde blokando en Las Rozas y desde el tercer día escapando del agua, nos quedamos con más ganas de escalar que cuando marchamos. "el furbol es así"...